Hablemos,
en lo que respecta al capital concreto, del equipo material de la industria.
El
problema del capital de préstamo se refiere a derechos abstractos y no a bienes
concretos. Cuando la gente presta dinero, o lo invierte, lo que hace en
realidad es reservar para el futuro las satisfacciones de que podría haber
disfrutado gastándolo, y permite que alguna otra persona disfrute en su lugar
de satisfacciones equivalentes.
Están
dispuestos a aplazar su disfrute, ya sea por creer que tendrán más necesidad
del dinero en el futuro que en el presente, o bien porque les parece que la
inversión será provechosa, porque los prestatarios hayan prometido devolver una
cantidad superior al préstamo original, es decir, pagar un interés.
Debido
a este cambio de dinero, que posibilita la conversión inmediata de bienes y
servicios en títulos, se desvía la tierra, el trabajo y el equipo de la tarea
de producir para el goce inmediato y se destinan a producir para el futuro; esto
quiere decir que se puede disponer de ellos como aliados suplementarios en el
proceso capitalista.
El
capital de préstamo es la fuente principal del equipo de capital, y se crea a
su vez por la buena disposición del prestamista a aplazar sus satisfacciones
hasta una fecha futura. Esta buena disposición a esperar es lo que, en último
análisis, hace posible la producción capitalista.
La
manera más clara y mejor de poner de manifiesto la naturaleza y función de
estos recursos líquidos es considerar las mercancías que consumen los
trabajadores ocupados en la producción de ferrocarriles, muelles y maquinarias,
etc., es decir, de cosas que no darán fruto hasta algún tiempo después de
haberse empezado a trabajar en ellas.
Los
alimentos que comen, los vestidos que compran, son un excedente de lo que se
necesita para alimentar y vestir al otro grupo de trabajadores que produce
bienes de consumo. Hay que pagar a los trabajadores que producen bienes de
capital igual que a los demás, es decir, hay que retribuirles inmediatamente
por lo que producen; y la maquinaria y los muelles no estarán terminados hasta
después de algún tiempo, y tardarán más aún en producir un rendimiento. En
realidad, el mantenimiento de estos trabajadores proviene del capital de
préstamo, del dinero que haya conseguido las personas responsables de la
construcción de los muelles, ferrocarriles o lo que sea, y que se gasta en
forma de salarios.
Los
salarios de los trabajadores que producen bienes de consumo inmediato no se
pagan con capital de préstamo, sino con el producto de la venta de las cosas
que hacen. Pero se utiliza aquél para mantener a la gente en el trabajo hasta
que empiecen a ingresar los rendimientos de lo producido, si entre la
producción y la venta existe un intervalo mayor que el que cubre el salario.
Se
puede comprar el capital de préstamo con un volante mecánico: da a la máquina
de la producción y al consumo un movimiento suave y constante, aunque las
fuerzas que lo impulsen (por un lado el trabajo realizado y por otro el flujo
de productos acabados) sean discontinuas e irregulares.